• La eleccion del momento

    Las dudas sobre la conveniencia o no de cambiar la hipoteca son razonables y, desde luego deben estar bien fundamentadas tanto en nuestra necesidad real de hacerlo, como en la eleccion del momento escogido para ello.
    Lo cierto es que el momento no parece malo, a pesar del repunte de los tipos de interés, estos siguen estando a fecha de hoy relativamente asequibles a lo cual debemos unir las cada vez más interesantes ofertas de las entidades financieras, ofertas que en la busca de la captación de clientes llegan incluso a asumir todos los gastos generados en el cambio (subrogación).
    Una de las claves fundamentales para motivar nuestra decisión de cambio debe ser el diferencial aplicado en nuestro préstamo hipotecario; en el caso de que poseamos un diferencial realmente competitivo debemos pensar mucho antes de decidirnos por la operación y sus beneficios, sobre todo cuando no todas las entidades ofrecen la subrogación sin costes y de ser rechazados por las que si lo hacen deberemos asumir unos costes que tal vez no terminen de compensar el cambio.
    Aun así debemos tener en cuenta diferentes opciones y elementos como pueden ser la propia amortización del préstamo; si este se encuentra ya amortizado en más de un 35% (es decir la operación tiene ya uno años) tenemos muchas posibilidades de que la nueva tasación sea mayor que la anterior y por tanto podamos pedir una cantidad superior en la operación.
    Dependiendo de las circunstancias, aunque las hipotecas estén más baratas, puede tener sentido o no refinanciar la hipoteca. La cantidad que adeude de su hipoteca actual y los problemas económicos por los que esté pasando serán factores determinantes en la refinanciación.
     

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